7 jun 2009

O escribir, o soñar, o buscar una salida para dejar de llorar, para dejar de pensar en la muerte y la soledad.
Al fin y al cabo las canciones más tristes habland del amor, porque ellos han conocido el amor alguan vez en su vida.
Pero hay quienes hemos soñado con él toda la vida, mas nunca lo hemos encontrado.
Al final de todo, resulta ser una mentira, una vana ilusión.

Mis manos escriben, mis ojos lloran, mi corazón sufre un dolor eterno e imperecedero y no hay nadie en mi vida. Tengo una cama vacía y mucha tristeza latente.
Camino por las calles conteniendo las lágrimas y todos están lejos. No hay con quien hablar y la soledad me pesa más que mil cadenas sobre mi cuerpo.

"Tristes días grises y opacos". Son los que me rondan. Y trato de sentir paz, de sentir alegría, pero esa es mi maldición. Siempre vuelvo a este punto.
Con la sombra de mi lápiz, la luz de las velas iluminando mi soledad, la triste música de fondo, el eterno humo de mi cigarrillo y el hielo deshaciéndose en el vaso de whisky, el descontento de mi alma, el vacío perenne y el abismo negro llamándome con fuerza.

El silencio de mi pieza me trae sonidos del exterior. Sonidos de gente normal, viviendo sus vidas normales, ignorantes del tormento de mi espíritu, de mi eterno y maldito deseo de muerte, de mi cobardía ante ese deseo.

¿Quién sabrá de mi soledad cuando yo ya no esté?

3 jun 2009

Nunca pasa, nunca se acaba. El sentimiento se halla agazapado en un rincón del alma, a oscuras y en silencio. Esperando una excusa, una simple excusa para clavar sus garras nuevamente.
Todo volvió a caerse.