4 dic 2011

La vida cotidiana empieza temprano donde sea que se esté. Antes de que empiece a clarear ya se pueden ver las y los obreros de camino a sus trabajos mal remunerados, se empiezan a escuchar los autobuses que transportan más empleados hacia sus trabajos lejos de sus residencias, empiezan a cantar los pajarillos anunciando el nuevo día que pronto aparecerá.
Y mientras tanto yo camino sin rumbo por las calles desiertas, soltando un "buenos días" a esas personas que con prisa y paciencia se dirigen a sus maquilas, observando el silencio y la oscuridad que reina en las casas campestres, en estos caminos de tierra por los que vago a cualquier hora entre la noche y el amanecer.
Me hubiese gustado un poco más de compañía, para no quedar sola con mis demonios y mis fantasmas, con esos pensamientos que me alteran la paz vendida por los medios de comunicación masiva.
Pienso en ese dicho popular que reza "mal de unos, consuelo de tontos" y pienso que mi vida no está tan mal, que podría ser peor, que hay quienes no sueñan ni siquiera con lo que yo he logrado, sin embargo me ataca ese vacío de que nada es suficiente, de que por más que me intente convencer de que todo está bien, siempre me queda esa sensación de que me falta mucho camino por recorrer. Pero me siento abúlica, me siento cansada de no sé que. Camino y camino tratando de encontrar algún sentido en esta vida conforme que vivo, con mis torpes sueños de grandeza a los que no les doy salida. Y me corroe este sentir, este vivir a medias, esta existencia media, de sueños a medias, de metas soñadas y no cumplidas.
Qué debo hacer? Qué debo ser? Sigo por esta senda de consumismo, dejo todo y me largo a no sé dónde? Me falta coraje, eso es lo que no tengo, me falta demasiado coraje para dejar todo y largarme, para perseguir esos sueños que se me pierden en el subconsciente cargado de nimiedades e imágenes mercadotécnicas; para soñar más alto y más grande, más allá de esta sociedad corrupta, empobrecida y miserable.
Me pregunto hacia dónde voy? Dónde terminaré?
Quizás, y lo más probable es que así sea, terminaré siendo vieja o casi vieja, llena de frustraciones y sueños sin alcanzar.
Quién sabe?

17 nov 2011

Ahora que estoy en casa, después de más de un año vagando por el continente, una vez más confirmo cuan frágiles son las relaciones humanas, el tiempo que iba a utilizar descansando en mi propia cama, con la tv, la radio y los libros por compañía, lo he pasado rescatando las volátiles relaciones de quienes una suele llamar amigos y amigas. He invertido tiempo y dinero en retomar lo dejado tiempo atrás, sin embargo me he quedado de nuevo con ese vacío que parece perseguirme por donde quiera que vaya.

Nada es lo de antes, los que quedaron acá siguieron con sus vidas monótonas y seguras, los que nos vamos a vagar estamos condenados a perder esos contactos, a no ser parte de las fiestas, de las reuniones sociales, de la vida cotidiana. Los que nos vamos perdemos la rutina, las conversaciones diarias, las bromas de momentos pasados y quedamos en un limbo de desconocimiento.

Quería quedarme en cama y disfrutar de mi nueva hamaca y mi libro de Stephen King, mas he manejado el auto de un lado de la ciudad al otro, en bus por el centro de la capital, caminando para ver a esas personas con las que ya no siento nada en común.

Y hay otras, dentro de las relaciones sociales, que por mi forma de ser voy perdiendo poco a poco. No me duele por que las voy perdiendo, por que es gente con la que en realidad no he creado ese vínculo por el cual gastaría tiempo, dinero, energía y paciencia; me duele por ese temor a la soledad que aún me asalta de vez en cuando. Que usualmente me ataca cuando estoy en casa.

Poco a poco el mundo se me va haciendo más pequeño en lo social y más grande en lo interior. Me vuelvo, sin habérmelo propuesto, hacia adentro, hacia mi misma, quien soy al final lo único que tengo y lo único que tendré.

Siempre le tuve miedo a la soledad, mas parece ser que cada día me acerco más a ella.
A la soledad, a la que siempre le temí, se convierte en mi amiga, en mi aliada, en mi último escape de esta sociedad futil, vana y desesperada.

Buenas noches.

10 feb 2011

Me heriste, me rompiste el corazón, con tus mentiras, con tu falsedad. Tan poco fue real, solo una miseria.
Yo te di mi corazón y vos lo agarraste y jugaste con él como si fuera tu bola de fútbol, como si fuera nada.
Y yo he llorado tanto, he llorado tanto que me duelen los ojos, que me duele la vida. Que no sé donde meterme para dejar de estar triste.
Por qué siempre pasa así?
por qué estoy destinada al fracaso, a estar sola, a no ser amada, a no ser nadie.