6 ago 2007

Había visto su rostro, había leído sus cartas y guardaba dentro del alma esas letras tan urgentes y llenas de dolor y desesperación. Se deleitaba con ese idilio que vivían...
Soñaba siempre con él, deseaba estar a su lado, le pedía a sus diosas que lo trajeran hasta su regazo, imploraba que fuera para ella, que llegara a complementar su todo...
Sentía como que él era una parte que se separó de su alma hace muchos siglos ya y ahora se reencontraban.
Hasta que escuchó su voz y él le susurró palabras dulces al oido.
Entonces lo supo.
Entonces no dudó más.

3 ago 2007

Agosto, lluvia y placidez

Un día de agosto, sencillo, soleado. El aire trae recuerdos de antaño;
una fantasía de castillos y dragones; un escondite, una carrera y el
cabello enmarañado, las mejillas sonrojadas… Las hojas de los
árboles danzan bajo el embrujo del viento. Los sentidos se agudizan,
olfatea el aire, siente la presencia dulzona del césped que yace debajo
de su cuerpo, toma energía de la tierra, siente su calor, su cuerpo se
estremece, la piel se eriza, sus ojos abiertos observan
esa bóveda infinita colmada de nubes de formas asimétricas, orgía de colores
y aromas a su alrededor. Se siente plácida, descansada, una
con la madre tierra. Se deja llevar por el sentimiento de bienestar,
estos momentos no vienen a visitarla muy a menudo.
Deja que su mente vague sin rumbo, no piensa nada concreto,
no quiere hacerlo, porque del pensamiento surge el abismo.
Prefiere quedarse afuera, en el mundo real no el del imaginario, el de
adentro es cruel y frío, pero el de afuera tiene tibieza de sol de invierno.
Prefiere cerrar los ojos y abrir sus brazos como alas listas para el vuelo.
Se queda silenciosa respirando acompasadamente, postergando las responsabilidades
y las soledades cotidianas, ahora es ella, sola ella, sola la naturaleza,
dualidad, la naturaleza en ella, ella una con la tierra. Clava sus uñas en la tierra,
cual raíces buscando cimientos, clava con fuerza, siente la humedad,
humedad viva, como la que emana de ella misma. Calor de mujer, calor de tierra.
Un día de agosto, sencillo, el sol se empieza a esconder
detrás de las nubes. Clima tropical, bosque nuboso, el viento
trae presagios de lluvia, lluvia salvadora; limpiadora,
sanadora. Ella acostada sobre la hierba, descansando de sí misma, sonríe
como disculpándose por este tiempo de letargo, sonríe a la vida,
hoy sonríe porque está viva, porque agosto es un mes cálido, buen clima para el alma.
El viento viaja con más fuerza, con la fuerza de una danza tribal de
nuestra tierra, de nuestros antepasados, la lluvia se acerca, se siente
en el aire, se siente en la piel, pequeñas gotas, como finos hilos le besan
el rostro y ella descansa, deja que la lluvia le acaricie el cuerpo,
deja que el agua se lleve lejos su mente tormentosa. Cierra los ojos,
se siente plácida, cierra los ojos y se deja llevar…
Soñando, muriendo, volviendo a nacer…

Año del Perro

Posiblemente sea éste el signo más agradable de todo el zodiaco chino. Una persona nacida en el año del Perro es sincera, inteligente y directa. Tiene un profundo sentimiento de lealtad. Estos nativos suelen ser animados y atractivos y ejercen gran atracción sexual. Generalmente amistoso, el Perro se lleva bien con la gente porque no es demasiado exigente. En vez de esperar a que se le acerquen, le gusta ir el al encuentro. Está siempre dispuesto a atender y entender las razones de los demás. Es muy difícil que el Perro se enfade con alguien. Le hará ver su error sin por eso odiarle.

No todos los Perros andan buscando pelea, al contrario. Estos nativos tienen como objetivo resguardar la sociedad y el interés publico general. Cuando decide asumir una causa que le parece justa el Perro suele tener éxito ya que sus ideales y su moral son de un gran nivel. Como símbolo de justicia, el Perro se toma muy en serio las responsabilidades. El Perro es abogado por naturaleza y escuchará tu caso con todo interés, pero si intentas que el te cuente sus cosas se mostrará retraído y reservado.

El Perro tiene la reputación de ser cínico, pero eso no es más que una generalización. Para él hay amigos o enemigos, blancos o negros. Nada de gris ni otros colores intermedios. El tiene que saber cómo eres antes de poder estar cómodo en tu compañía. Saben muy bien cómo funciona el sistema legal y no se meterán contigo si no tienen una verdadera razón, pero si la tienen te será difícil quitártelo de encima. Práctico, intrépido y poseedor de una muy precisa locuacidad el Perro será un buen juez que en el último de los casos, no tendrá piedad ni siquiera de sí mismo.

A los nativos de este signo les amarán por su gran carisma. El Perro es buen líder, aunque a veces lo sea de mala gana. La gente confía en él gracias a su discreción y su sentido del deber, cosa que no quita de su personalidad la tendencia suya a provocar pequeñas peleas a las que es tan propenso. Aun cuando siempre se muestre alegre y satisfecho, el Perro es pesimista por naturaleza. Tiende a preocuparse innecesariamente. No estaría de más tener en cuenta que tanto los orientales como los occidentales creen que todo el mundo necesita tener en casa un Perro capaz de distinguir amigos de enemigos.

Como persona siente la necesidad de dar respuestas muy definidas y claras. En cuanto a sí mismo, el Perro será capaz de enfrentarse perfectamente a las circunstancias de la vida.

La mujer de este signo será una persona consciente y capaz. Cuando se enfada puede mostrarse impertinente o impaciente pero en general es tranquila y está atenta a las necesidades de los demás. Bien dispuesta, sin prejuicios y buena jugadora.

Una persona de este signo nunca se encuentra sin recursos. Además no destaca por su paciencia y tiene la tendencia a ser intolerante e irritable cuando la enfadan. Aunque no es fácil para el Perro confiar en la gente, hace todo lo que puede para dar y recibir lo mejor de sus semejantes. Una vez que te hayas ganado su lealtad, depositará en ti toda su fe y te prestará apoyo incondicional.

La mayoría de las personas nacidas bajo este signo son fuertes, en el sentido de que pueden aguantar mucha tensión sin desmoronarse. Muchos santos y mártires nacieron bajo el signo idealista del Perro.