23 abr 2008

Crisis

Llegó el momento de hacer un cambio. Creo que cuando se llega a cierto punto, no queda más que modificar las vivencias cotidianas. Escapar de lo cotidiano, de lo que se nos había hecho costumbre, de la maldita rutina...

A propósito de las crisis existenciales, le comentaba ayer a un amigo que estas se me dan muy a menudo, él me dice que si hay crisis es por que hay ruptura...

Me voy a la “biblia” (Wikipedia...) y leo lo siguiente:

Crisis (del latín crisis, a su vez del griego κρίσις) es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas como las físico-químicas. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución.

Mis crisis no traen consecuencias trascendentales, pero si modifican de a poco mis vivencias diarias. Esta crisis actual está relacionada con el dolor de la soledad, con el amor (tema viejo) o más bien el desamor, con la no-compañía, con la necesidad de eso que no tengo y que anhelo estúpidamente.

Me entrego entonces a nuevas vivencias, trato de dejar de lado lo que me atormenta y lo logro por breves minutos, pero luego se me suceden las imágenes, los recuerdos y con ellos, una mezcla de sentimientos tristes que desembocan en síntomas físicos dolorosos e incómodos.

Y en el momento “ cúspide de mi pseudo–cambio ”, en el momento en que me estoy entregando a descubrir nuevas cosas, nuevos sentimientos, viene de vuelta el pasado reciente y me ahoga y pierdo la paciencia, la concentración, la escasa paz que quizá de pronto me embargaba y se me cruza todo, como una mala película, imágenes confusas y complicadas, de rostros viejos, canciones viejas, sentimientos viejos.

Trato de no seguir pensando, me increpan mi actitud y por último me duermo pensando en que debo luchar por salir, debo seguir luchando, seguir tratando de salir de este abismo, me duermo con una sensación de pesadez, con unas ganas de llorar y de gritar y me duele la cabeza, el estómago, siento ganas de vomitar, hasta que viene el dulce sueño, tranquilizador, a llevarse mis penas…

Pero el muy perverso no me ayuda y me paso la noche atormentada, sudando frío, soñando imágenes peores, más tristes, más mórbidas, más desesperanzadoras y despierto al día siguiente, con un vacío insoportable, con una culpa maldita y con dolor en el corazón, que nada puede apaciguar el día de hoy…


Hoy estoy enferma, hoy la vida es gris oscura negra azul verde profundo mar, profunda desesperación, palabras necias, mentiras inherentes y la necesidad de eso, la necesidad de eso y de dejarlo, la contradicción de mi vida: el amor-odio, el amargo-dulce, el placer-dolor-placer-dolor... dolor... dolor...


21 abr 2008

Caída Final

No quiero soñar más. No quiero pensar más. Me duele el alma, me duele la soledad.
Me duele el desamor.
Vivo de sueños estúpidos que desembocan en la gran decepción que es mi vida.
Me dijeron hace poco que los hombres no se enamoran de las mujeres como yo, me lo dijo un antiguo amante.
Me hago la desinteresada, la que no me importa más, pero cada día muero un poquito más por dentro, cada día que pasa me doy cuenta de lo insignificante que soy.- Mendigando un poco de amor en el vacío sin-sentido que es mi existencia.
Doy lo que creo es lo mejor, pero nunca es suficiente, no existo para nadie, no existo para nada, soy un punto muerto de deseo en la inmensidad del mar, soy oscuridad impenetrable, soy vacío y dolor.
Me muero, me ahogo en la soledad de mis dìas, en la triste realidad que acompaña mis noches sin luna.
me ahogo en los lagos de mi alma, lagos de lágrimas que se me suceden a diario, que se me suceden por dentro.
De nuevo entierro la cabeza bajo la almohada y lloro, mas esto es historia vieja, la gente se cansa de mis peroratas, pero la gente no sabe el dolor que cargo por dentro, la gente no comprende lo que hay en esta alma rota.
Me deshago en llanto y aun así el dolor no desaparece, cada día es más intenso, cada día es mas punzante e hiriente.
Malditas mentiras,
malditos sueños,
maldita la vida.

No queda nada para anhelar, no queda nada para seguir.

Todo acaba así,
yo convertida en un guiñapo, convertida en una piedra lanzada al río, mi llanto viaja con la corriente y me dejo arrastrar, hasta que llegue al fondo del océano, hasta que no quede nada más. Vuelvo a mi túnel, un paso de salida de mi abismo significa una caída vertiginosa con el pasar de los minutos.

La agonía de mi corazón, que va muriendo poco a poco; que va perdiendo su esencia y su continuidad, las malas decisiones, la represión de mis sentidos, de mi vida en general. Las mentiras, el dolor, la carga pesada en el alma, el diario vivir sin ningùn sentido claro.

No volveré a soñar ni a anhelar,

estoy destinada al fracaso, a la soledad y a la desesperación.

Nada de lo que hago está bien. Nada.

Nunca...

Nunca.

16 abr 2008

El maquillaje no esconde la tristeza...


La de siempre, arrogante soledad

Al final los sueños no sirven tanto y las fantasías son siempre castillos de humo que se lleva el viento en su fugaz paso. Al final soy solo una chica, pidiendo amor, llorando amor, sufriendo amor. Al final de nada sirven tantas palabras vacías, tanto silencio, tantas mentiras.

Mi alma siente lo que mi mente reprime; le temo al dolor a pesar de todo. No al físico, sino al dolor del vacío, al dolor de la decepción, le temo al rechazo.

Me escudo tras una fachada fría y hostil mas en mi interior se pudre la ternura y la pasión. Me pienso mujer actual y le huyo a la felicidad, como un germen que hay que eliminar; me hundo en la miseria de mis soledades fabricadas para escapar de un mundo humano que me agota y me mata poco a poco.

Quiero poder gritar tantas cosas, sacar esto de mi interior, pero la cobardía me gobierna y me quedo sola, sola con el viento y las estrellas llamándolo con gritos silenciosos, de almohadas sobre el rostro, llorando esta pena amarga y desgraciada.

Se va y no viene, nunca sé que hay más allá de su mirada fría y un par de frases sueltas en momentos de locura, pero nunca sé nada más. Y me duele, me duele aquí por dentro, en este lugar etéreo del cuerpo, me corre por la sangre, me anestesia los sentidos y me humedece los ojos y las manos. Lo siento en todo lado, en la punta de mis pies, en mi cabello suelto, en mis manos torpes, lo siento y me duele; dolor inlocalizable, incalculable, inquerible, inacabable.

Y me quedo aqui sentada, en esta noche fria, añorando pasados sin sentido, dolorosos, recordándome porque he elegido el silencio, sin nada más que las ganas de eso que no puedo tener y que no me atrevo a pedir.

Quiero que esta noche se acabe y que el dolor no vuelva, quiero que todo se acabe.

15 abr 2008

Por la blanda arena que lame el mar,
su pequeña huella no vuelve más,
un sendero solo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda,
un sendero solo de penas mudas llegó
hasta la espuma.
-
Sabe Dios que angustia te acompañó,
qué dolores viejos callo tu voz,
para recostarte arrullada en el canto
de las caracolas marinas,
la canción que canta en el fondo oscuro del mar
la caracola.
-
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma, y la esta llevando
y te vas hacia allá como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar ...
-
Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
y fosforecentes caballos marinos harán
una ronda a tu lado,
y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado.
Bájame la lampara un poco mas
déjame que duerma nodriza en paz
y si llama el no le digas que estoy
dile que alfonsina no vuelve ...
y si llama el no le digas nunca que estoy,
di que me he ido.
-
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
y te vas hacia allá, como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar.

14 abr 2008

Esta mujer

Ahora siente que lo perdió todo y se lamenta en silencio.
Su túnel es ahora húmedo y no hay vestigios de luz. Solamente oscuridad y más vacío, espeso vacío, doloroso vacío.

Tristeza y desesperación.

Donde está tu mano? Donde estás?

Esta mujer sufre en silencio, llora con los ojos cerrados, apretando su mandíbula en un vano intento por contener las lágrimas, por contener el dolor que se le acerca por oleadas, como dolorosas descargas eléctricas en su alma.

Esta mujer se ahoga, si sabe que no hay más quien lea sus tristes y torpes letras.

Esta mujer no sabe que hacer o qué decir para deshacer esta tarde dolorosa y gris, de ausencia inesperada.

Esta mujer espera que un adiós no sea para siempre, como se lo han enseñado, espera que el mañana sea mejor, que se ahoguen las penas con la luz de un frio amanecer, o que el viento arrase esta miseria. Que el adiós se convierta en un hasta pronto, me tuve que ir de prisa pero estoy aquí.

Sigue llorando, pero quiere gritar. Las lágrimas ya no producen ningún consuelo, ya se van acabando, pero al contrario la tristeza sigue creciendo. Se siente morir, se ahoga y no puede respirar. Su cabeza se va llenando de recuerdos tristes, de imágenes dolorosas, recordando el pasado y más atrás y el que cree presente pero que no sabe si vendrá de nuevo.

Oh dolor. Largate ya de su vida, déjala en paz-. Esta mujer solo quiere dormir debajo del agua. Quiere perderse ya para siempre. Quiere seguirla hasta su lecho de algas y descansar allí.

Esta mujer hoy se detiene, hoy no tiene nada. Hoy no queda nada.

Esta mujer llora y quiere morir.

10 abr 2008

Alma

Es un lago, como un mar. Espacio lleno de agua, un cierto olor salino lo rodea, las olas revientan en la pequeña playa. Me siento en silencio a pensar; trato de leer, pero me asaltan pensamientos tristes; la melancolía me ha acompañado en estos días, ha de ser por que estoy sola. Hay gente a mi alrededor, siempre hay gente a mi alrededor, pero nadie me mira y yo no miro a nadie; miro hacia adelante, me embriago con el sonido del agua golpeando la tierra, mis ojos miran hacia afuera, hacia esa vasta inmensidad de agua. Verdaderamente, casi parece el mar, pero a diferencia de este, a lo lejos se perfilan los volcanes y montañas con sus pequeños pueblos mayas.

Hay algo en los lagos que me provoca nostalgia. Un amigo extraño dijo que los lagos están llenos de espíritus, otro conocido hace referencia al misticismo que los rodea. A mi se me antoja que son tristes, que sus pequeñas olas son un lamento, que el viento que trae susurra penas antiguas, como el lago mismo.

Su agua es fría, no es tan tibia como el océando de mi trópico, pero más aun me atrae. Quisiera hundirme en él, caminar por debajo de sus aguas, tocar la tierra fría del fondo, perderme en esa inmensa y silenciosa oscuridad.


A la larga lo que sucede, es que el lago me recuerda mi alma...

2 abr 2008

Melancolía



Me duele el cuerpo, tengo cansancio acumulado que desemboca en un estado de ánimo paupérrimo. No siento deseos de conversar, quisiera quedarme atrapada debajo de mis cobijas, a oscuras, sin música, sin llanto, sin felicidad.
Quiero el silencio, ansiado silencio, necesito despedirme del mundo y entrar en un sueño de quimeras eternas.
La esperanza ya se ha ido, vino de paso, vino de prisa. Se ha ido y ha dejado una niebla espesa sobre mis sueños rotos.
El futuro se disfraza de bufón y me juega una treta en la que lucho por vencer pero pierdo la cabeza.
Camino por calles desiertas, mi sombra como una compañia y el humo del cigarrillo, miro hacia todos los puntos cardinales buscando una señal, buscando un miserable respuesta a mis mal formuladas preguntas, a mis inútiles cuestionamientos.
El invierno se aproxima, la lluvia nos visitó fugazmente el día de ayer, como presagio de los meses venideros. Meses de vacío, de soledad gris; meses de tristeza.
Leo las letras de mi extraño y me asalta un leve dolor en el corazón; los ojos se me humedecen y la melancolía florece en mi interior; quisiera llegar allá en un abrir y cerrar de ojos; quisiera nadar con las ballenas hasta el sur.

Esto es todo lo que había y ya no más.

Sola otra vez, sola con mis malditas emociones, sola con mis estúpidas fantasías. Sola y atrapada; como alguien a quien no me atrevo a soñar más; como alguien más a quien deseo besar en los párpados. Como alguien de otro sexo, de otro hemisferio, de otra forma y pensar.

Pero ahora no hay nada.