21 abr 2008

Caída Final

No quiero soñar más. No quiero pensar más. Me duele el alma, me duele la soledad.
Me duele el desamor.
Vivo de sueños estúpidos que desembocan en la gran decepción que es mi vida.
Me dijeron hace poco que los hombres no se enamoran de las mujeres como yo, me lo dijo un antiguo amante.
Me hago la desinteresada, la que no me importa más, pero cada día muero un poquito más por dentro, cada día que pasa me doy cuenta de lo insignificante que soy.- Mendigando un poco de amor en el vacío sin-sentido que es mi existencia.
Doy lo que creo es lo mejor, pero nunca es suficiente, no existo para nadie, no existo para nada, soy un punto muerto de deseo en la inmensidad del mar, soy oscuridad impenetrable, soy vacío y dolor.
Me muero, me ahogo en la soledad de mis dìas, en la triste realidad que acompaña mis noches sin luna.
me ahogo en los lagos de mi alma, lagos de lágrimas que se me suceden a diario, que se me suceden por dentro.
De nuevo entierro la cabeza bajo la almohada y lloro, mas esto es historia vieja, la gente se cansa de mis peroratas, pero la gente no sabe el dolor que cargo por dentro, la gente no comprende lo que hay en esta alma rota.
Me deshago en llanto y aun así el dolor no desaparece, cada día es más intenso, cada día es mas punzante e hiriente.
Malditas mentiras,
malditos sueños,
maldita la vida.

No queda nada para anhelar, no queda nada para seguir.

Todo acaba así,
yo convertida en un guiñapo, convertida en una piedra lanzada al río, mi llanto viaja con la corriente y me dejo arrastrar, hasta que llegue al fondo del océano, hasta que no quede nada más. Vuelvo a mi túnel, un paso de salida de mi abismo significa una caída vertiginosa con el pasar de los minutos.

La agonía de mi corazón, que va muriendo poco a poco; que va perdiendo su esencia y su continuidad, las malas decisiones, la represión de mis sentidos, de mi vida en general. Las mentiras, el dolor, la carga pesada en el alma, el diario vivir sin ningùn sentido claro.

No volveré a soñar ni a anhelar,

estoy destinada al fracaso, a la soledad y a la desesperación.

Nada de lo que hago está bien. Nada.

Nunca...

Nunca.

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