A propósito de las crisis existenciales, le comentaba ayer a un amigo que estas se me dan muy a menudo, él me dice que si hay crisis es por que hay ruptura...
Me voy a la “biblia” (Wikipedia...) y leo lo siguiente:
Crisis (del latín crisis, a su vez del griego κρίσις) es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas como las físico-químicas. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución.
Mis crisis no traen consecuencias trascendentales, pero si modifican de a poco mis vivencias diarias. Esta crisis actual está relacionada con el dolor de la soledad, con el amor (tema viejo) o más bien el desamor, con la no-compañía, con la necesidad de eso que no tengo y que anhelo estúpidamente.
Me entrego entonces a nuevas vivencias, trato de dejar de lado lo que me atormenta y lo logro por breves minutos, pero luego se me suceden las imágenes, los recuerdos y con ellos, una mezcla de sentimientos tristes que desembocan en síntomas físicos dolorosos e incómodos.
Y en el momento “ cúspide de mi pseudo–cambio ”, en el momento en que me estoy entregando a descubrir nuevas cosas, nuevos sentimientos, viene de vuelta el pasado reciente y me ahoga y pierdo la paciencia, la concentración, la escasa paz que quizá de pronto me embargaba y se me cruza todo, como una mala película, imágenes confusas y complicadas, de rostros viejos, canciones viejas, sentimientos viejos.
Trato de no seguir pensando, me increpan mi actitud y por último me duermo pensando en que debo luchar por salir, debo seguir luchando, seguir tratando de salir de este abismo, me duermo con una sensación de pesadez, con unas ganas de llorar y de gritar y me duele la cabeza, el estómago, siento ganas de vomitar, hasta que viene el dulce sueño, tranquilizador, a llevarse mis penas…
Pero el muy perverso no me ayuda y me paso la noche atormentada, sudando frío, soñando imágenes peores, más tristes, más mórbidas, más desesperanzadoras y despierto al día siguiente, con un vacío insoportable, con una culpa maldita y con dolor en el corazón, que nada puede apaciguar el día de hoy…
Hoy estoy enferma, hoy la vida es gris oscura negra azul verde profundo mar, profunda desesperación, palabras necias, mentiras inherentes y la necesidad de eso, la necesidad de eso y de dejarlo, la contradicción de mi vida: el amor-odio, el amargo-dulce, el placer-dolor-placer-dolor... dolor... dolor...

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