No imaginaba que al estar sola físicamente iba a estar mejor. De verdad que no me lo esperaba.
El dolor era terrible cuando estaba rodeada de gente, quizás porque no había nadie de verdad a mi lado. Pero ahora estoy sola físicamente y me siento acompañada, o quizás sea que hice la paz con mi soledad y ahora somos amigas y ella es la que me acompaña.
Me vine lejos para huir del dolor de mi roto corazón, para huir de ese dolor tan arraigado en mi y es casi inverosímil como se ha alejado de mi la oscuridad.
No he vuelto a llorar, no ha vuelto a mí el abismo, estoy sola, estoy conmigo y eso está bien. Será que mi destino era ese? Estar lejos lejos, pero no al sur, sino al norte, donde la tierra calienta los corazones?
Estas ciudades húmedas, de tierra fértil y tierra sangrante me han enseñado a dar mis primeros pasos hacia un mundo de libertades internas y auto contemplaciones. Soy mujer de carácter fuerte, soy mujer muy mujer y he de dejar de sufrir, ahora soy una guerrera, ahora soy yo, yo y yo otra vez. Las olas del mar hacen que me sienta bien y las canciones tristes ya no saben a derrota, la cerveza me calienta el corazón y la vida me sonríe por primera vez en mucho tiempo. También la lluvia me hace sentir en paz.
Me siento viva y me siento libre.
Por vez primera.
Que bella sensación.
13 ago 2010
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