7 ene 2008

Piedra







Me cansé. Me cansé mucho. Me encierro para dentro, me voy convirtiendo un un ser inanimado, perdido en la maraña de mis sueños absurdos. Me convierto en piedra. Se secan mis lágrimas, se corta la respiración. Voy quedando vacía por dentro, mi esencia se pierde, me pierdo, me perdí.
No queda nada alrededor, soy piedra, soy de piedra, estatua al sol, sufrimientos añejos, suspiros olvidados. La mirada perdida, la voz ronca no dice más. Silencio.
Estoy tan sola como podría estarlo una mujer que no cree en sí misma, que se siente fuera de este mundo, tan sola como sólo se puede sentir una mujer con ansias de abrazos y cariños reales, no de esos de papel de seda que se deshacen al tacto. Me hieren las personas y aún así sigo anhelando. Me hiere la vida sola y oscura que me tocó vivir. Me duelen los hombres de mi vida, esos efímeros amantes que partieron siempre antes del alba, y me duelen también los que yo tuve que dejar antes de perderme, me duelen esos a quienes he amado sin que se hayan llegado a dar cuenta de mi pequeña existencia. Me duelen los que han mentido, los que han traicionado... Pero sobre todo duele que después de todo no haya quedado nadie alrededor. Me convertí en una mujer de piedra. Hoy no lloro...


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