Tierra
La tierra no perdona, sangra en silencio registrando cada herida.
Aguardando pacientemente el momento de su escape, de su gran descarga de energía.
No perdona, no perdona, no perdona…
Sangra.
Una llaga maltrata su esencia, fuego consumidor que mancilla sus principales elementos. Sufre y poco a poco se protege.
Protege su vida, trata de exterminar a sus victimarios, victimarias, víctima, víctima fuerte.
Aguas limpiadoras, movimientos, todo es relativo. Se mueve para sanarse, se mueve para quejarse, para gritar.
Sus entrañas explotan; ira, ira que hiere.
Trata de desaparecer a esos seres mecanizados por un pensamiento irracional ilógico.
Susa su dolor, con gritos sordos. Exclama, clama por su vida, por su simple ser.
Y en su fuero interno se oye el sonido ronco de sí misma pidiendo que la dejen ser, que la dejen existir…
La tierra como una mujer sufriente.
Sangra.
22 ene 2008
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