El juego así no tiene sentido. Hay un cierto grado de excitación; un cierto grado de incertidumbre, pero nada más; no hay temor, no hay adrenalina. Es una actuación y no me siento real.
Las palabras que brotan de mi boca son falsas, el dolor que brota de mi cuerpo es falso, tu imagen es falsa.
Solo el sudor es real.
Mas esto no es lo que necesito. Es una falacia de relaciones pasajeras.
Necesito algo profundo, algo real.
Algo que me haga llorar de dolor y de felicidad, un éxtasis eterno de unas cuantas horas, un poco de esperanza, el mar frío cerca, la brisa del invierno alejándose.
El sueño y el dolor.
El dolor, la cara de miedo, la lágrima verdadera.
Y al fondo del telón de mis realidades oscuras.
El beso de despedida...
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18 jul 2008
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1 comentario:
Tranquila
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