3 nov 2008

A propósito de las personas

No se deben emitir juicios acerca de la vida mental de otras personas. La vida de una persona puede parecer muy "normal" al ojo desnudo, mas no se sabe de los demonios, dudas y contradicciones que subyacen en el interior de su mente.
Incluso la psicología es limitada al respecto; se puede suponer, se puede explicar teóricamente el por qué; pero... cuánto se puede saber realmente? Cada criterio que se emita, tendrá ya de por sí, las mismas limitaciones de la mente del examinador.
Hay cosas que están demasiado guardadas en la mente; en el inconsciente, que ni la persona más erudita podrá entender, o poniéndolo también desde una perspectiva más nefasta: que ni la persona misma sabe de si misma...

NADIE podrá nunca conocernos, nadie podrá nunca entender a ciencia cierta los procesos mentales, las ansiedades, los dolores, las heridas, los fetiches, las aberraciones, los pensamientos mórbidos - especialmente menciono estos de categoría más bien depresiva/opresiva/o como quiera llamárseles, ya que componen el grupo de los no aceptados socialmente, ergo, el grupo de los que son reprimidos y nunca comentados y que componen las acciones cíclicas de los "perversos". Así como tampoco nadie podrá entender los pensamientos sublimes, los esporádicos arrebatos de felicidad, los efímeros momentos de excitación alegre, etc...

Estamos destinados a ser incomprendidos, a no ser leídos, a ser islas, hombres como islas, mujeres como islas, todos con mundos diferentes indescifrables, inabarcables.

Siendo así, que nadie nunca entenderá, por qué nos empeñamos en dirigir nuestras atenciones hacia estas personas que de antemano sabemos que no captarán nuestra esencia? Por qué buscamos siempre la atención de los Otros, la comprensión de estos seres que como islas viven sus propios mundos? Para qué esperar a una persona que nos entienda, por qué buscamos siempre el amor, la conexión con otras personas si al final del camino siempre estaremos solos y solas?

Nos crearon esta necesidad social de cariño, hemos de encontrar a alguien que nos ame, hemos de encontrar a alguien que nos entienda, hemos de, hemos de, hemos de…

Y qué sucede con quienes nunca encuentran (encontramos) eso? Bueno, allí es donde viene la neurosis depresiva, la angustia, las perturbaciones y tantas más manías humanas. Es una paradoja inacabable, ya que de ahí surge dentro del espíritu humano una soledad tan profunda que se vuelve insoportable. Se van cerrando las puertas, se va acabando la paz que trae consigo el darse cuenta de esto. Las personas no pueden ser más de lo que son y la gente no es más que gente. Por más que nos sintamos identificados y hasta conectados con alguien, es meramente superficial, nunca llega hasta el fondo, donde está la verdadera personalidad, donde están los verdaderos sentimientos.

Y lo peor de esto, es que hay que vivir con esto. Hay que acostumbrarse al dolor, a este vacío inmenso que surge del darse cuenta de que se está completamente sola en el mundo. Emocionalmente es agotador vivir en este vaivén de depresiones. Un día sí, otro día no. Un día con un amigo que está ahí por unas horas, pero que al día siguiente no está. Otro que toma guaro con una, pero que igual después del alcohol tampoco está. Un polvo ocasional que termina en orgasmos solitarios y desesperanzadores. Altibajos humanos. Pseudo acercamientos, viles patrañas: al final no queda nada; al final nada sirve porque siempre, siempre existirá esta soledad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En Chiloé el mar no es fiero ni borrascoso , al menos en su oriente .Pero ese canal de Chacao es un enredo de corrientes que te pueden llevar si no eres buen navegante o nadador (a).

Anónimo dijo...

Creo que el frío bastaría para arrastrarte al fondo...