20 nov 2008

Viento...

El viento, aire en movimiento. Aire por todas partes, danzando furioso.
Aquí en el trópico se volvió loco. Anoche azotaba con violencia las casas, derribaba los árboles, rompía cristales.

Salí al balcón, como siempre lo hago a fumar un cigarrillo, pero el viento se lo acabó sin preguntar siquiera; lo consumió con rapidez. Casi me hace volar a mi. Los árboles se afferaban a la tierra con fuerza, evitando ser derribados; unos cayeron vencidos. El aire frío entonces bajó cerca del suelo; se enfriaron todos los rincones de la casa y de mi alma.

En el sur también hacía frio, anoche recordé ese frio tenaz de allá abajo en el otro hemisferio. Mas el de anoche no tenía olor a algas y sal. Extraño el viento del sur, extraño al hombre del sur, extraño tantas cosas que ya no están.

El viento no me dejaba soñar. Recordaba a oscuras un papalote que volaba en otros cielos. Quise volver a la isla que no era isla, quise regresar a mejores momentos. El frío viento de anoche, me caló los huesos. Quería viento con olor a eucalipto, quería viento con olor a mar. El de ayer (y el de hoy) es un viento gris y sucio; viento infeliz que vienes a mancillar mi tropico maldito.

Quería volar un papalote y ser feliz.

Pero estoy aquí, sin nada más que decir...

1 comentario:

Gustab dijo...

ponle sensualidad atu tristeza, y veras como el rumbo de tus pensamientos se perdera, y despertara en ti una nueva energía que no conoces.... un beso
Las puertas siempre estarán abiertas para ti en el departamento de Gustab.