23 sept 2008

Crónicas de un viaje al sur y sentimientos errantes...

En parajes remotos, de profundas aguas, montañas nevadas e islotes vírgenes, me doy cuenta de que el sentimiento de soledad no se va jamás. Ni en la Patagonia, ni en el Trópico.

Estoy destinada a siempre soñar con un largo y tendido abrazo, estoy destinada a acercarme y nunca alcanzarlo.

Mis ojos se maravillan ante tanta majestuosidad de la naturaleza, mas el corazón se me oprime.

Pienso en él mientras navego por estos paisajes de ensueño. Pienso en él sin más remedio. Pienso en él porque ha estado en mi mente, en mi recuerdo y en mi corazón por muchas horas de lujuria e insomnio. Y no puedo dejar de anhelar y soñar con su beso, e imagino una vida efímera de sudores y amores. Me gusta pensar que nos amaremos...

Pero todo es una quimera.

Nos veremos una vez más y luego nos iremos al olvido, porque estoy destinada a vivir siempre cerca del límite, arriba o abajo, pero con la cobardía extrema o el destino maldito de no poder cruzarlo nunca.

Seremos olvido, amor añejo y lejano; y no más, quizá nunca más nos veremos.

Solo quedará el recuerdo de estos parajes remotos. Quedará una vieja fotografía tomada con prisa, el olor de su ropa y su cuerpo grabado en mi memoria para siempre. Y nada más.

" Ahora me parece que hubiera vivido,
un caudal de siglos por viejos caminos...
No hay nada aquí,
solo unos días que se aprestan a pasar,
solo una tarde en que se puede respirar,
un diminuto instante inmenso en el vivir,
después mirar la realidad...
Y nada más... "


Hoy dejo de escribir, porque quiero llorar...





2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo también quiero llorar .

Lilith dijo...

Llora conmigo.