"Habló de sus recuerdos. Se los narró como si pertenecieran a una tercera persona y no a él. Hacerlo así lo protegía de las lágrimas. Cuando pensaba que él era el protagonista de sus recuerdos, lloraba. Lloraba aunque el recuerdo fuera bueno, porque le parecía que su vida entera era una contínua nostalgia..."
G.B.
Waslala
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