Contrarresto el dolor emocional por medio del dolor físico.
El físico me impide pensar en el otro.
Me entrego a un mundo de nuevas posibilidades.
Siempre supe que era así, siempre me han llamado la atención las sensaciones extremas, radicales.
Ahora no solo es dolor por dolor, sino dolor que conlleva el placer.
Compenetro el vacío en mi alma y la sensación de desesperación junto con el frío metal que roza mi piel, con las cadenas y la seda y me pierdo en una maraña de fantasías y deseos oscuros.
Cambia todo. Transmuto mi forma de pensar, de sentir, de actuar.
Actuar, estoy actuando.
Es un juego.
Un juego que permite las emociones fuertes, que permite las lágrimas
y los orgasmos.
Estoy abajo, mas no miro hacia abajo, miro hacia arriba.
Miro hacia el espejo y éste me devulve una imagen cargada de erotismo y sensualidad.
Miro y se desvanecen antiguos temores, vagos recuerdos.
Me entrego, me pierdo, me encuentro.
0,1 aguacero de posiblidades, ya lo dijo bien...
9 jun 2008
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