La derrota nos amarga la vida, vivimos de sueños ilusos, no somos más que fantasías, imágenes grabadas con fuego en el corazón, lágrimas dulces y tristes.
Almas en pena, tu allá, yo acá, padeciendo en silencio una soledad paralizante.
No sé para donde voy. No sé si voy, pero mientras no haya nada nuevo o diferente, este es mi único asidero, mi única paz dentro del túnel.
Tu ventana junto a la mia de vez en cuando, no siempre, pero a veces trae un dejo de esperanza que me calienta el corazón de una forma efímera y pasajera.
Aunque siempre vuelvo a la oscuridad y sigo caminando sola, a veces para atrás, a veces para adelante, siempre sola, desnuda en la oscuridad, cansada y herida.
A veces caigo y no me puedo levantar y me quedo aferrada al frío suelo, llorando incansablemente hasta que me quedo dormida y vuelve a empezar la maldita cotidianeidad.
No hay nada más que estas palabras.
No hay nada alrededor en mi vida, en mi desierto, nada más que soledad, vacío y desesperación. Atrapada, cansada, lamiendo mis propias heridas.
Sobreviviendo a punta de migajas...
26 jun 2008
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