
Mecanismos de control absurdo
se instalan en mi vida
y hacen que mis ideales y mi libertad
se hagan añicos.
Vida destinada a un miserable consumo
de cristales y aerosoles
que nos hacen olvidar el aire
y la verdad...
Control y control, por medio de palabras
que como cuchillos se clavan
profundamente en mi espíritu
y me desgarran el alma
porque esas palabras callan las mías.
Y me quedo muda,
sintiéndome inútil
y mis ojos tristes se nublan.
Un abrazo no lo va a remediar,
una protesta,
o un olvido voluntario al día siguiente,
porque las heridas en el fondo no sanan
y simplemente son amordazadas
con una venda de temores callados.

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