Vivo en una extraña realidad de formas asimétricas de colores.
Soñando líneas
que de forma inconclusa se acercan
hasta tocar mi frente con sus reflejos.
Mundos surrealistas golpean mi cuerpo
con infinidad de quimeras cristalizadas.
Espirales de tiempos detenidos
se arremolinan en mi cabello despierto.
Verdades distorsionadas como gotas de agua
en los vidrios de mi existir
sigilosos esperan el reflejo
de diez mil siglos de silencioso morir.
Y cuando despierto de esta realidad,
el silencio y la oscuridad se hacen humo
con el alma colorida de la esperanza
y el armonioso cantar de los grillos
en este inmenso verde interior.


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