En estos días no hay luz al final del túnel. Mi túnel. Ese por el que he vagado toda la vida. Hay días que son grises, matices de paz que se acercan, pero que se alejan tan rápido como llegaron. Hay otros, esos son los peores, en que la oscuridad lo inunda todo. Esos en que ni siquiera se dibujan sombras a mi alrededor y solamente hay vacío y la nada cercándolo todo. Todo negro.
Mi cuerpo sufre en esos días. Siento ganas de vomitar, de llorar, de deshacerme, de cortarme en pedacitos y desangrarme lentamente.
Es una abulia paralizante que me impide pensar claramente y me ahoga, me encierra y me convierte en un depojo humano.
Y esta incapacidad de decir las cosas que siento y esta estúpida manía de decir las cosas que no debo sentir, que no debo decir, que no deben existir.
Ahora que luego me visitan las ideas de muerte e inexistencia, mas ni siquiera en eso veo la salidad, simplemente estoy atrapada en este cuerpo, en esta mente, en este maldito dolor sin nadie alrededor, nadie cerca, nadie lejos. Nada de nada, la
nada de la nada. Nada.
Quiero escapar, quiero volar lejos, salir de aquí, de este encierro desgraciado.
Ni siquiera puedo expresar en palabras esta angustia que me recorre la sangre.
Las paredes me detienen, me atrapan, me asfixian. La soledad extrema del alma humana. La soledad extrema del caribe, la de una mujer triste y desamparada, caminante, sangrante.
Mujer dentro del túnel sin poder escapar, sin salida, sin final.
Mi cuerpo sufre en esos días. Siento ganas de vomitar, de llorar, de deshacerme, de cortarme en pedacitos y desangrarme lentamente.
Es una abulia paralizante que me impide pensar claramente y me ahoga, me encierra y me convierte en un depojo humano.
Y esta incapacidad de decir las cosas que siento y esta estúpida manía de decir las cosas que no debo sentir, que no debo decir, que no deben existir.
Ahora que luego me visitan las ideas de muerte e inexistencia, mas ni siquiera en eso veo la salidad, simplemente estoy atrapada en este cuerpo, en esta mente, en este maldito dolor sin nadie alrededor, nadie cerca, nadie lejos. Nada de nada, la
nada de la nada. Nada.Quiero escapar, quiero volar lejos, salir de aquí, de este encierro desgraciado.
Ni siquiera puedo expresar en palabras esta angustia que me recorre la sangre.
Las paredes me detienen, me atrapan, me asfixian. La soledad extrema del alma humana. La soledad extrema del caribe, la de una mujer triste y desamparada, caminante, sangrante.
Mujer dentro del túnel sin poder escapar, sin salida, sin final.

1 comentario:
¿No te parece curioso , Lilith , que de todas las metáforas , tú eliges la del túnel?
Me parece que no es azaroso .La elegiste por algo .
Podrías haber usado la del pozo , la del abismo , la del averno , el infierno , la celda , la cárcel , la mazmorra , las entrañas , la tumba , el nicho , la urna , la grieta , etc etc etc . Pero no , tú la llamas , tu túnel , esa es tu prisión .
El túnel es un laberinto .
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