Llego a casa (llamo casa a estas cuatro paredes que no me pertenecen), después de una larga semana de trabajo, esfuerzo beneficioso para otros por una remuneración maldita necesaria (los teléfonos, los clientes, las sonrisas obligatorias, el calor de la oficina, el encierro). Me quito la ropa, la misma de cada semana, desteñida, oscura. Me gusta estar desnuda en este pequeño espacio, me embarga un culpable y extraño sentimiento de libertad (no por carácter erótico, en realidad no me gusta mi cuerpo, sino porque representa algo así como un rompimiento a tabúes sociales, aunque sea en el ámbito privado de mi soledad).
Enciento la tv, navego por los canales, el cansancio extremo, estoy en casa (hogar? bah!... ni similar…), estoy lejos de las caras conocidas de mi infancia, la tv, canales de idiomas distintos, algunos que reconozco y entiendo, otros que no. Nada que ver, animales, estrellas de cine, estupidez colectiva. De pronto un canal de algún país del sur, antes ignorado. Me detengo, enciendo un cigarrillo, el humo me envuelve, la nicotina me provoca una efímera sensación de felicidad, bienestar pasajero como siempre; imágenes de montañas lejanas, paisajes agrestes, nevados, húmedos, pienso en tantos lugares que no conozco, tantos que probablemente no conoceré. Me preparo algo de comer, algo sencillo, el hastío de cocinar para una sola siempre me vence, lo como sin muchas ganas.
Apago el televisor, enciendo la radio, quemo un poco de incienso, el aire se llena de un dulce olor a vainilla; enciendo velas por todo el aposento, apago las luces; me gusta sentarme a observar esas pequeñas llamas azules y amarillas; danzando levemente, dibujando sombras en las paredes, iluminando tenuemente las figurillas que descansan en la mesita de la sala. La música suena plácida por los altoparlantes, música de décadas lejanas, anteriores a las mías, música que recuerda la urgencia de una época que anhelaba la paz y la libertad.
Saco mi cuaderno de apuntes vitales y relato este pequeño esbozo de mujer cotidiana, desemboco en la escritura todos mis anhelos, mis sueños absurdos, mis sentimientos y mis soledades más profundas en un vago intento por franquear este vacío que me embarga día a día...
4 sept 2007
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