El ser humano se compone de recuerdos. Veo el averno como un cuarto vacío, con una pantalla gigante y una sola silla en la que tendré que sentarme por toda la eternidad a ver pasar mi vida. Y no hablo de los buenos momentos, sino aquellos en los que hemos sido una porquería, en aquellos momentos en que hemos sentido pereza, temor, envidia, dolor, duda y en los que hemos sido débiles a la hora de asumir nuestras responsabilidades, aquellos momentos en los que hemos sido vanos, mezquinos. Y poco a poco los recuerdos agradables se irán borrando y no quedará nada más que un despojo del alma que fuimos alguna vez.
5 sept 2007
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