
Que la vida se nos va de las manos.
Cada minuto.
Cada segundo.
Ardor infinito que fluye por la sangre al dormitar de los sentidos y nos embriaga con su tenebrosa paz,
y nos consume con su fuego.
Tiempos perdidos que no volverán.
Momentos verdes que cortan el aire y nos detienen por segundos fantásticos
y verdades dormidas al cercar la realidad y
encerrarla en un mundo de delicias salvajes.
Momentos que se funden provocando la extensión de nuestra capacidad de percepción
y nuestra capacidad de sentimiento.
Todo aquello que nos mantiene vivos
como lo es estar así el día de hoy, con la luz de la noche y miles de voces y murmullos y canciones a mi alrededor,
nos mueve lentamente, en un trance imperfecto de pensamientos perdidos y preguntas ansiosas.
...
Pero pronto todo empieza a volverse realidad
y la paz va desapareciendo.
Voy a descansar
hasta que estos momentos de locura y éxtasis regresen
y me envuelvan con su manto mágico y me eleven alto
tan alto
que me volveré una con el cielo infinito.

No hay comentarios:
Publicar un comentario